La leyenda de la joven Arang

Antes de leer esta leyenda, para ambientaros un poco os pongo la siguiente música que puede ayudar a meteros más en la historia que cuenta la leyenda de la joven Arang!

Al sur de Corea, existe una ciudad llamada Miryang (밀양) la cual está rodeada de montañas y suele ser un destino común en verano para los habitantes de la ciudad de Busan (ya que se encuentra cerca).

imagen de la ciudad de miryang

Pero esta pequeña ciudad esconde una triste historia sobre una joven llamada Arang y que su propia leyenda pasó a llamarse La leyenda de la joven Arang, que os la contaremos ahora.

Hace mucho tiempo, alrededor de 1550 después de cristo, un noble magistrado de Seúl y su hija Arang fueron enviados desde Seúl hasta Miryang con el objetivo de gobernar esa pequeña ciudad y poner un cierto orden en esa zona. Una vez en la ciudad y ponerse al mando de ella, el tiempo pasó y Arang cumplió los 18 años. Con esa edad, era hora de encontrar un esposo. Ella tenía una sirvienta que le ayudaba con muchas cosas dentro del palacio. Además de eso, era su consejera ya que también le ayudaba en temas personales. Uno de los temas en las que la consejera ayudaba era precisamente en el de encontrar a un hombre bueno para poder casarse con ella.

Arang, aparte de ser la hija del gobernante, era una chica muy guapa, amable, risueña e inteligente y por ello todos los hombres de la ciudad querían casarse con ella. Entre todos los hombres, la sirvienta siempre elegía los mejores candidatos para ella, pero había un problema:

Su padre, actual gobernante de Miryang, era muy exigente y tenía que dar la aprobación al hombre que se iba a casar con su hija. De momento no había llegado el candidato perfecto ni lo suficientemente bueno para su hija según el. Por lo que todas las opciones que su consejera le daba no servían para nada.

Entre todos esos hombres que deseaban casarse con Arang, había un soldado de la ciudad llamado Vega que se sentía especialmente atraído por ella y esa atracción poco a poco se convirtió en obsesión. Claro esta, que él era un simple soldado que sabía que no tenía ninguna posibilidad de casarse con ella. Desesperado, Vega pidió ayuda a la consejera de Arang para que de alguna forma pudiera acercarse a ella y confesar su “amor”. Entonces los dos idearon un plan.

Una noche de luna llena, la consejera sugirió a Arang a ir a dar una vuelta cerca de un río.  La idea era pasear a la luz de la luna, ver como fluía el agua y observar la naturaleza de su alrededor. Al ser la hija del gobernante de la ciudad, Arang tenía completamente prohibido salir sin permiso de su padre a ningún sitio y menos de noche. Pero las palabras de la consejera, le convencieron para escapar juntas a pasear por el río.

Cuando llegaron al lugar, la hermosa luna se veía reflejada en el agua y Arang se quedó perpleja con esa imagen. Arang se quedó en silencio mirando al agua y escuchando como fluía mágicamente. Aprovechando el momento, la consejera se marchó rápidamente del lugar, dejando a Arang sola.
En ese instante, apareció Vega quien estaba escondido detrás de unos arbustos observando lo que pasaba. Ese era el plan de la consejera y Vega desde el principio, que el soldado se quedase solo con ella por un momento.Cuando el hombre salió entre las hierbas, empezó a hablarle a Arang por detrás para llamar su atención. Pero ella, se asustó mucho y se quedó sorprendida girándose bruscamente para ver quien era. Vega le empezó a explicar que no pasaba nada y que era un soldado que estaba muy enamorado de ella.

Lo que parecía que tenía que ser una bonita confesión de amor, se convirtió en un momento tenso. Arang, asustada y confusa empezó a gritar y escaparse de aquel lugar. Vega no se esperaba tal reacción y con miedo a que alguien escuchara los gritos de Arang le persiguió para poder calmarla.

La chica corriendo llegó a un pabellón cerca del río, concretamente al pabellón de Yongnamru (영남루) , pero Vega era más rápido y la alcanzó y agarrándola la tiró al suelo en ese mismo pabellón.

Hubo un forcejeo entre ambos porque Arang intentaba escaparse y Vega intentaba calmarla tapándole la boca y diciendo que no pasaba nada. Como no surtía efecto y Arang se estaba poniendo cada vez más nerviosa y violenta, Vega empezó a preocuparse sobre lo que estaba haciendo y se imaginó que lo podían castigar muy duro por ello. Así pues, no tuvo otra mejor idea que asesinar a la joven Arang con una pequeña daga y esconder su cuerpo en un lugar cerca del pabellón para que nadie sospechara.

Tan pronto como pudo, abandonó el lugar del crimen y volvió a su casa sin dejar rastro que lo identificara.

Al día siguiente, el padre de Arang fue a buscarla a su habitación pero no la encontró. Preocupado, mandó investigar que había pasado con su hija e hicieron una batida por los alrededores por si encontraban alguna pista. Los días pasaron y no encontraron nada, por lo que su padre, con gran tristeza, no se sentía con ganas de seguir en el cargo de la ciudad y decidió abandonar el puesto de Gobernador de Miryang y volver a Seúl.

Como el puesto del gobernador de aquella ciudad se encontraba vacío, otro gobernante de otra ciudad vino para ocupar el puesto del pobre padre que perdió a su hija misteriosamente.

Cuando el nuevo gobernante llegó a la ciudad, se presentó y fue aceptado por el pueblo. Pero después de la primera noche en Miryang, a la mañana siguiente apareció muerto en su cama. Nadie sabía lo que había pasado ya que no había ni sangre ni ningún signo de violencia que delatara la muerte. Todo un misterio.

Como el cargo quedó libre de nuevo, otro magistrado vino a ocupar el sitio. Pero le ocurrió lo mismo que al primero: Muerto en la primera noche. Y así pasaron hasta 4 magistrados por la ciudad de Miryang, todos muriendo a la mañana siguiente de empezar el cargo.

Los rumores pronto se extendieron y la maldición del gobernador de Miryang se extendió rápidamente por todo el país de Corea. Así, llegó la historia a los oídos de un señor llamado Yi, que trabajaba para el gobierno de Seúl. A él, más que asustarle lo que pasaba, tenía curiosidad por saber que es lo que mataba a todos esos gobernantes que tomaban el poder de la ciudad de Miryang.

Con la idea de aclarar el asunto, se presentó voluntario para ocupar el cargo de gobernante de la ciudad y sin duda y rápidamente se lo dieron sin problema por lo que tomó sus cosas y se marcho a Miryang.

Llegó la temida primera noche para él como gobernante y mientras estaba en su cama leyendo a la luz de una vela, de repente la ventana de la habitación se abrió de golpe y un viento fuerte y ruidoso empezó a entrar por ahí. Pero Yí no se asustó, quería descubrir que ocurría!

De repente, por esa ventana apareció un espectro de cuerpo etéreo que tenia la forma de una chica con pelo despeinado y cara de estar triste y enfadada. Era el espíritu de Arang y se podían observar signos de apuñalamiento en su cuerpo fantasmal. Lejos de tener miedo, Yi le preguntó que quién era. El espíritu de Arang se sorprendió ante tal pregunta ya que las otras veces que apareció ante los otros gobernantes, todos morían de miedo al ver a ella aparecer.

Entonces Arang le explicó la historia de su asesinato y que aparecía para buscar ayuda y venganza por lo ocurrido. Yi le preguntó el nombre de su asesino, pero Arang no lo podía mencionar. Sin embargo, dijo que se trataba de un soldado de la ciudad y que si llamaba a todos los soldados y se reunía con ellos, una polilla amarilla volaría y se posaría en el hombro del asesino que la mató.

Al día siguiente, todos los ayudantes de Yi se quedaron sorprendidos de verlo con vida y sin mediar palabra, convocó una reunión urgente en el patio del palacio con todos los soldados de la ciudad inmediatamente.

En menos de 1 hora, todos los soldados (unos 50) aparecieron en perfecto orden y filas en el gran patio del palacio. Yi los observaba desde una posición un poco más elevada, pero no sabía quién era el asesino que le dijo Arang. De repente, apareció al lado de Yi una polilla que volaba poco a poco hacia los soldados. Yi siguió a la polilla hasta que esta se posó en el hombre de un soldado.

“Cuál es tu nombre, soldado?” preguntó el gobernante.
“Vega, señor” respondió el soldado.

Entonces le pidió que le acompañara a una habitación privada y dijo a los demás soldados que se podían marchar. En dicha habitación Yi le contó a Vega de la aparición del fantasma de Arang y que confesara sus crímenes. Efectivamente, Vega rompió a llorar y confesó el asesinato de Arang. También mostró el lugar donde había enterrado el cuerpo de la chica. Al desenterrarlo vieron que el cuerpo apenas se había descompuesto y se conservaba muy bien.

Llamaron al padre de Arang el cual acudió a la ciudad de Miryang y pudo darle una ceremonia de entierro a su hija como es debido. Después de ello condenó a Vega a la pena de muerte.

Finalmente, el espíritu de Arang consiguió su objetivo y pudo partir en paz al más allá, dejando unas flores de agradecimiento a Yi antes de marcharse del mundo de los mortales y no aparecer nunca más.

Aquí acaba la historia de la leyenda de la joven Arang.

Actualmente todavía se mantiene el pabellón de Yongnamru (영남루) en la ciudad de Miryang, por lo que si visitáis Corea y pasáis por esta ciudad, podéis ver este pabellón y un pequeño santuario dedicado a esta leyenda y a la propia Arang.

Además de esto, hay hay un Dorama o K-Drama del 2012 basada en esos acontecimientos llamado Arang y el magistrado que se compone de 20 episodios, aunque aquí el fantasma de Arang no recuerda como murió y lo irá descubriendo en esta serie con la ayuda del magistrado.

También hay una película Coreana de terror del año 2006 que se basa en esta historia (hay un fantasma y muere gente) pero la época, la trama y los personajes cambian. Si lo queréis ver, dura 1 hora y 35 minutos:

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